Las navidades me han obligado a tomarme un descansito de poker, que he aprovechado para,
como ha hecho Santi, repasar lo que ha sido este año en lo que a poker se refiere y empezar a marcarme los nuevos propósitos para el año que viene.
El año ha sido bueno. No valoro triunfos, ni ganancias, ni pérdidas, ni nada de eso. Sólo me pregunto a mí misma ¿juego mejor que hace unos meses? la respuesta es sí, así que el año ha sido bueno, he aprendido muchísimo.
De cara al año que viene más de lo mismo. Estoy muy asustada por la repercusión que se le da a un triunfo y por la fijación con los "resultados" que tiene la inmensa mayoría de miembros de la comunidad del poker. Si ganas, es que algo sabes. Si pierdes, es que no tienes ni idea. Me parece que eso es simplificar demasiado las cosas. Sobre todo en el caso de los torneos, en los que la habilidad del jugador se encuentra totalmente sometida a los caprichos de la varianza. Me asusta también la posibilidad de "perder el norte" precisamente por esa "tiranía" de los resultados. Cuando estaba en la mesa final del CEP y gané un bote muy importante que me ponía casi chiplider a falta de cinco jugadores, mi padre, al teléfono, no paraba de repetir
"que no se deje llevar por el ambiente de su alrededor, o por la sensación de haberse puesto en cabeza, que siga concentrada, que esto aún no ha acabado". Supongo que todos sabréis ya la anécdota de que Julio, mi novio, estuvo durante casi cinco horas sin parar al teléfono con mi padre, retransmitiéndole en directo todas las manos. Ése fue el mejor consejo que nos dió. Después de haber entrado como la última en fichas y haber estado remando todo el torneo, podía fácilmente darlo por hecho después de conseguir ponerme en cabeza. Nada más lejos de la realidad. He perdido muchos torneos en internet precisamente por haberme dejado llevar por la sensación que te reportan esos grandes botes ganados en el momento preciso.
Por todo esto,
este año que entra tendré dos lemas importantes y que me apetece compartir con todos vosotros.
El primero, "sólo sé que no sé nada" de Sócrates.
El segundo, "la suerte favorece sólo a la mente preparada" de Louis Pasteur (aunque también me valdría lo que dijo una vez Severiano Ballesteros "cuanto más entreno, más suerte tengo"). Así que, mi principal propósito para el año nuevo es aprender, aprender y aprender. Analizando mi juego y mis experiencias de este año, lo único que saco en claro es lo muchísimo que me queda por mejorar, así que lo único a lo que puedo aspirar de cara al año que viene es a que cuando me vuelva a preguntar a mí misma ¿juego mejor que hace unos meses? de nuevo la respuesta sea sí.