Tuve ocasión de conocer la historia de este chico, muy por encima, hace unos cuantos meses cuando en una de mis páginas favoritas hablaban de su libro recién publicado. Se llama Daniel Tammet, tiene 29 años y sufre el
síndrome de Asperger, además del Síndrome Savant, también conocido como
"Síndrome del Sabio". Ambos son desórdenes autísticos. Las personas que sufren el síndorme de Asperger son incapaces de relacionarse con otros individuos al mismo nivel que las personas "neurotípicas" o "no-asperger". Básicamente, no disponen de la capacidad empática necesaria para saber interpretar emociones y estados de ánimo en sus interlocutores, de forma que, en muchos casos, no saben responder ante una sonrisa o ante un gesto de malestar, porque no saben lo que significa. No saben "leer entre líneas" ni entienden el lenguaje figurado tan frecuentemente empleado. Expresiones como "te vas a quedar en los huesos" o "eres la niña de mis ojos", por ejemplo, no tienen ningún sentido para un niño con síndrome de Asperger. A Danniel se lo diagnosticaron cuando tenía 25 años (ni más ni menos).
En cuanto al "síndrome del sabio" o síndrome Savant, los que habéis visto "RainMan" sabréis de lo que hablo, ya que
Kim Peek, el hombre en el que se basa el personaje de Dustin Hoffman, es uno de los "savant" más conocidos, por sus increíbles habilidades. Los individuos que sufren este síndrome muestran, normalmente un coeficiente intelectual inferior a la media, incluso con claros problemas en determinadas áreas pero tienen también extraordinarias habilidades mentales muy poco comunes, normalmente relacionadas con el cálculo, la memoria, e incluso en el terreno de las artes, donde pueden llegar a desarrollar un talento increíble para la música o el arte.
Kim Peek, por ejemplo, según puedo leer en la wikipedia, "recuerda el 98% de los 12.000 libros que ha leído, lee dos páginas en 8 segundos (usando cada ojo para leer una página distinta) y apenas tarda una hora un memorizar un libro entero, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema). Increíble.
Lo que hace absolutamente especial a Daniel, son varias cosas. Por un lado, a diferencia de practicamente la totalidad de afectados por estos síndromes, Daniel ha sido capaz de relacionarse con "normalidad" con su entorno, gracias, según él, a cómo le trataron sus padres y la enorme habilidad que demostraron lidiando con su enfermedad (que ni siquiera tenía diagnosticada). Puede mantener una conversación con absoluta normalidad, se defiende sólo perfectamente (incluso ha vivido solo durante una temporada), tiene novia, y una vida completamente "normal". Pero lo más increíble de todo esto es que, precisamente por haber sido capaz de "entender" o "ver" el mundo como lo vemos los que no padecemos su enfermedad, es capaz también de explicarnos, en primera persona, qué es lo que sucede en su mente y cómo ve él las cosas. Es el primer individuo de estas características capaz de explicarnos en primera persona y en nuestros términos, cómo funciona su cerebro y cómo percibe él la realidad que le rodea y eso supone todo un descubrimiento para la ciencia.
En el cerebro de Daniel se produce un curioso fenómeno llamado "sinestesia" que consiste en percibir los números como formas o colores determinados. Pero en el cerebro de Daniel este fenómeno se da con mucha intensidad, de forma que, cómo él mismo asegura, tiene identificados todos los números, del 1 al 10.000 con una forma y color únicos. Nos explica cómo funciona su cerebro y cómo para él los números son formas, o colores o incluso estados de ánimo. Para él el 11 es un número "simpático" y el 9 es un número "amenazante, que le da miedo". Cuando tiene que hacer cálculos no sólo ve números ve esas formas y colores que juntas forman una nueva forma o color que es el número resultante de la operación. Es capaz de "sentir" si un número es primo o no, al momento, sin cálculos. Es increíble para la ciencia poder disponer de un sujeto semejante capaz de explicar por sí mismo lo que sucede en su cabeza...
Daniel nació un miércoles (entre muchas de sus habilidades está la de calcular que día de la semana naciste si le das la fecha exacta). Para él, el miércoles, "es un día azul". Ha publicado un libro, "Born on a blue day" en el que nos cuenta su biografía y los detalles curiosos de la misma, así como algunas de las claves acerca de cómo funciona su cerebro. El libro acaba de ser publicado en nuestro país, tal y como nos cuenta
una noticia de La Voz de Galicia de este domingo.
Pero a lo que iba, porque os estaréis preguntando... ¿y por qué diablos nos estás contando todo esto?. Pues bien, Daniel participó hace un par de años en un documental llamado "Brainman" donde lo someten a diversas pruebas. Entre otras,
Daniel demuestra ser capaz de aprender a hablar islandés en sólo una semana (WTF???!!!!). Sin duda es un documental interesantísimo y muy didáctico, pero entre otras muchísimas cosas me llamó poderosamente la atención el fragmente en el que, i
mitando a la película "Rain Man", se llevan a Daniel a Las Vegas, a ver si puede sacar "provecho" a su habilidad en las mesas de Black Jack. El propio Daniel nos explica lo bien cubiertos que están los casinos contra los "cuenta cartas" (muchas barajas, continuamente barajadas, etc.) y que actualmente es imposible lo de ganar contando. Lo terriblemente acojonante, perdón, "increíble", es que Daniel pierde todo el rato, todas las manos que juega mientras "calcula" y se concentra en establecer las cartas que van a venir, hasta que cansado, decide dejarse llevar por su "instinto", como él mismo dice "decidí dejar el cálculo a un lado y gamblear" y es cuando saca tres ventiunos seguidos en una jugada espectacular. Curioso, desde luego, aunque no fue esto lo que más petrificada me dejó del documental, por supuesto (de hecho, lo que más mola es la cara de susto que ponen algunos de los científicos que le hacen pruebas).
Aquí podéis ver el documental en línea y os recomiento encarecidamente que le echéis un vistazo porque es espectacular.