Hola a todos. Primero de todo quiero presentarme. Mi nombre es Santiago Torres. Entré en esto del póquer hace ya bastantes años. Empecé, como casi todos, cuando no tenía ni dos dedos de frente. Me gustaban las películas de póquer y todo lo que tenía relación con lo que yo creía que era un juego. Durante bastante tiempo jugué partidas de amigos con poco o casi ningún dinero, pero me divertía bastante. Era algo apasionante y podía estar horas y horas jugando, solo por el placer de competir.
Tras mucho tiempo, hace unos tres años, descubrí lo que yo llamo el póquer moderno, un auténtico deporte que practicaban millones de personas al otro lado del mundo. Poco a poco fui aprendiendo y dedicando más y más tiempo, hasta plantearme este mundo como algo más que una diversión.
Creo que fue más o menos hace un año, cuando decidí tomármelo muy en serio. Jugaba bastantes horas en Internet, casi siempre torneos y poco a poco empecé a cosechar algún que otro éxito. Decidí que para jugar mejor tenía que aprender de los mejores y me tiré a la piscina. Me fui a jugar torneos por toda Europa, y la verdad, hasta yo mismo me sorprendí de los buenos resultados que obtuve.
A pesar de esto, creo que siempre he sido bastante humilde y no creo que nadie pueda decir que ha odio salir de mi boca que soy un gran jugador. Me consideran un jugador un tanto distinto, bastante hablador, amigo de casi todos los jugadores y un tío simpático más que un gran jugador. Me gustan las relaciones públicas y jamás me enfado cuando me eliminan del juego.
Mi vida personal ha estado cargada de desgracias, perdí a mis padres casi consecutivamente hace 3 años y siempre he querido hacer algo grande para honrar su memoria. Pensé que el póquer me permitiría volver a ser feliz y podía hacerme estar cerca de ellos, sobretodo cuando me reparten el Rey y la Dama de corazones. Cuando tengo estas cartas soy capaz de jugarme la vida, ya que nunca he perdido con esta mano. Siempre digo que con esta mano jugamos tres en la misma silla. Muchas victorias creo que me las han servido ellos en bandeja, tirándome alguna carta milagrosa en el river.
Creo que toda la vida he esperado que alguien se diera cuenta que mi perfil como persona tiene un hueco en esto del póquer y finalmente la casa Everest Poker ha puesto sus ojos en mi.
Me han permitido integrarme en un equipo con dos auténticos cracks (
Pakito y Guille), ambos con una calidad humana inigualable y con una mujer todo dulzura (María Maceiras). A la cabeza de este maravilloso grupo estará el para mi muy respetado amigo Juan de Diego, al que le debo absolutamente todo y al que espero no decepcionar ni un segundo.
Está claro cual es mi rol en este equipo. Tengo claro que lo que buscan de mi es aquella imagen de relaciones públicas, aquella imagen de simpatía y de persona cercana que siempre he tenido.
A pesar de todo, pienso dar el máximo para que mi juego mejore día a día y porqué no, cosechar algún buen resultado. No me veo ganando un gran torneo a nivel internacional, pero creo en mis posibilidades más que nadie. Espero estar cerca y si no, me levantaré con una sonrisa pues habré luchado como el que más.
Debo destacar que para mi esto es un auténtico sueño y espero que las sensaciones que estoy teniendo los últimos meses y las muestras de cariño que recibo últimamente no terminen nunca.
Siempre he pensado que poder dedicar tu vida a algo que te gusta es la mejor manera de ser feliz.
Lo único que podría mejorar esta situación sería que mi mujer, Cristina, me comunicara que está embarazada, lo cual me haría el hombre más feliz del Universo.
Si ocurre esto, no cabré en la camisa. Por supuesto negra y con el logotipo de Everest Poker, claro.